Miscelaneas
Buenos Aires 01 de Julio del 2026
EU - Las Mujeres Padecerán Aumento de Enfermedades Cardiovasculares en el Año 2050.
EU - Las Mujeres Padecerán Aumento de Enfermedades Cardiovasculares en el Año 2050.
Declaraciones Científicas - Resumen del Conocimiento Actual y Areas para Futuras Investigaciones.
Joynt Maddox1,MD,MPH,FAHA; Stacey E.Rosen2,MD,FAHA et al
1.Chair of the writing group A.H.A
1.Professor of medicine Washington University School of Medicine in St. Louis
1.Director of the Center for Advancing Health Services, Policy & Economics Research
2.President of the American Heart Association
2 Executive director of the Katz Institute for Women's Health
2 Vice president of women's health at Northwell Health in New York City.
American Heart Association - February 2026
Una de cada tres mujeres morirá a causa de una enfermedad cardiovascular; tal vez sea tu abuela, tu madre o tu hija.
Más de 62 millones de mujeres en Estados Unidos viven con algún tipo de enfermedad cardiovascular, lo que supone un costo de al menos 200 mil millones de dólares anuales.Nuestras estimaciones indican que, de continuar por el camino actual, estas cifras aumentarán sustancialmente en los próximos 25 a 30 años.
Aumento de las enfermedades cardíacas, los accidentes cerebrovasculares y los factores de riesgo
Los investigadores prevén un aumento en todas las principales categorías de enfermedades cardiovasculares en mujeres, incluyendo enfermedades cardíacas, insuficiencia cardíaca, fibrilación auricular y accidentes cerebrovasculares. También se proyecta un aumento de factores clave como la hipertensión, la obesidad y la diabetes.
Puntos clave
Algunos factores de riesgo están aumentando entre las niñas de 2 a 19 años.
Los aumentos proyectados son aún mayores entre las mujeres y niñas que se identifican como:
* Indígenas americanas/nativas de Alaska, afroamericanas, hispanas o multirraciales.
* Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en mujeres y resulta el principal riesgo para la salud en general.
Aunque muchas personas creen que afecciones como la hipertensión arterial solo se presentan en mujeres mayores, la realidad muestra que no es así. Sabemos que los factores que contribuyen a las enfermedades cardíacas y los accidentes cerebrovasculares comienzan en la infancia, incluso en mujeres y niñas jóvenes.
El impacto es aún mayor entre quienes experimentan determinantes sociales adversos de la salud, como la pobreza, el bajo nivel de alfabetización, la residencia en zonas rurales y otros factores de estrés psicosocial. Identificar las tendencias descritas en este informe es fundamental para implementar cambios significativos que puedan revertir esta situación.
Para 2050: Hipertensión arterial, diabetes y obesidad
Si las tendencias actuales continúan, el panorama para 2050 es alarmante:
Se prevé que casi el 60 % de las mujeres padezcan hipertensión arterial, en comparación con menos de la mitad en la actualidad.
Se proyecta que más del 25 % padezcan diabetes, frente al 15 % actual.
Más del 60 % probablemente padezcan obesidad, en comparación con el 44 % actual.
Entre las mujeres de color, se prevén aumentos aún mayores. Se prevé que la hipertensión arterial aumente principalmente entre las mujeres hispanas, con un incremento superior al 15%.
Se espera que la obesidad aumente de forma más pronunciada entre las mujeres asiáticas, con un incremento de casi el 26%. Se prevé que las mujeres negras sigan presentando las tasas más altas de muchos factores de riesgo cardiovascular, con más del 70% de hipertensión arterial, más del 71% de obesidad y casi el 28% de diabetes.
Aumento del riesgo cardiovascular en mujeres jóvenes
Si bien se prevé que las mujeres mayores sigan soportando la mayor carga de enfermedad cardiovascular, las mujeres jóvenes han experimentado aumentos notables para 2025:
* Se prevé que casi un tercio de las mujeres de entre 22 y 44 años padezcan algún tipo de enfermedad cardiovascular, en comparación
con menos de una de cada cuatro en la actualidad.
* Se prevé que la diabetes en este grupo de edad se duplique con creces, pasando del 6% a casi el 16%.
* Se prevé que más de un tercio padezca hipertensión arterial, un aumento de más del 11%.
* Se prevé que más de una de cada seis padezca obesidad, un aumento de más del 18%.
Las tendencias de obesidad en niñas generan preocupación desde el principio.
El informe también destaca el riesgo futuro entre niños y adolescentes.
Para 2050, se proyecta que casi el 32 % de las niñas de 2 a 19 años padecerán obesidad, un aumento de más del 12 %.
Esta tendencia probablemente esté relacionada con factores del estilo de vida. Se espera que más del 60 % de las niñas tengan una actividad física insuficiente y que más de la mitad tengan una mala alimentación. Solo se esperan mejoras modestas con el tiempo. Las tasas suelen ser más altas entre las niñas de color, especialmente las niñas negras, con 40 % proyectado para padecer obesidad en 2050.
Esta tendencia de aumento de los riesgos para la salud entre niñas y mujeres jóvenes es particularmente preocupante, ya que indica que enfrentarán problemas de salud crónicos durante la mayor parte de sus vidas.
Las mujeres ya corren un mayor riesgo de padecer muchas de las afecciones debido a factores propios de cada una a lo largo de su vida. Los importantes cambios en la salud durante el embarazo, la perimenopausia y menopausia (etapa clave) hacen que sea especialmente importante prestar mucha atención al aumento de los factores de riesgo durante esas etapas.
Algunas señales alentadoras en la salud cardiovascular
También hay buenas noticias. Se espera que los niveles altos de colesterol disminuyan en casi todos los grupos de mujeres. Asimismo, se prevén mejoras en varios comportamientos que influyen en la salud cardiovascular, como una alimentación más saludable, una mayor actividad física y la reducción del tabaquismo.
Sabemos que las personas viven más tiempo gracias a un mejor control de las enfermedades.
Como comunidad médica, hemos logrado grandes avances en la reducción de la mortalidad por eventos cardiovasculares graves como infartos y accidentes cerebrovasculares, pero estos datos sugieren que debemos reorientar nuestros esfuerzos hacia la salud, el bienestar y la prevención.
Necesitamos evitar que las niñas y las mujeres desarrollen factores de riesgo cardiovascular para que puedan vivir vidas largas y saludables, libres de enfermedades cardiovasculares. Esto implica enfocarnos intencionalmente en una salud cardiovascular óptima a lo largo de toda la vida.
La Asociación Americana del Corazón define la salud cardíaca ideal a través de sus 8 Principios Esenciales para la Vida:
* Cuatro comportamientos saludables (alimentarse mejor, ser más activa, dejar de fumar y dormir bien)
* Cuatro factores de salud (controlar el peso, el colesterol, el azúcar en la sangre y la presión arterial).
Estos indicadores ideales de salud cardiovascular se basan en una extensa investigación científica que reconoce que la mayoría —hasta el 80%— de las enfermedades cardíacas y los accidentes cerebrovasculares se pueden prevenir”, dijo Rosen. “Me gusta llamar a los 8 Principios Esenciales para la Vida una receta para la salud. Y una de las cosas más interesantes es que contamos con guías personalizadas para estos indicadores en diferentes etapas de la vida de la mujer, desde la infancia hasta la menopausia y más allá”. Este informe proyecta un futuro preocupante; sin embargo, aún estamos a tiempo de dar los primeros pasos hacia una mejor salud.
Prevención, tratamiento y atención a lo largo de la vida
Los expertos destacan que la prevención es la estrategia más eficaz y asequible para reducir las enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, los esfuerzos actuales podrían no ser suficientes, especialmente para las mujeres jóvenes y las mujeres de color.
La forma más eficiente, eficaz y económica de reducir la prevalencia y el impacto de las enfermedades cardiovasculares es mediante la prevención. No obstante, estas proyecciones indican que nuestros esfuerzos actuales de prevención son insuficientes, en particular para las mujeres de color y las mujeres jóvenes.
En el informe, hemos identificado varias consideraciones para mejorar la prevención, el tratamiento y la atención continua a lo largo de la vida de todas las mujeres.
Promoción de comportamientos saludables
Fomentar hábitos cardiosaludables en escuelas, centros comunitarios, clínicas pediátricas y consultorios ginecológicos puede ayudar a prevenir enfermedades antes de que se manifiesten. Las herramientas digitales también pueden apoyar y reforzar cambios positivos en el estilo de vida.
Manejo temprano de afecciones crónicas
El manejo temprano y constante de la hipertensión, la diabetes y la obesidad puede reducir significativamente el riesgo. Se alienta a los equipos de atención médica y a los responsables políticos a brindar apoyo a largo plazo, incluyendo controles tempranos, atención en equipo y herramientas digitales que mejoren el acceso. También se insta a los investigadores a evaluar cómo los nuevos medicamentos para la obesidad afectan específicamente a las mujeres.
Mejora de la atención para las enfermedades cardiovasculares
Las mujeres que sufren infartos, insuficiencia cardíaca, fibrilación auricular o accidentes cerebrovasculares requieren un tratamiento oportuno y de alta calidad. Programas como Get With The Guidelines® de la Asociación Americana del Corazón ayudan a garantizar una atención rápida, eficaz y equitativa. Para afecciones crónicas como la fibrilación auricular y la insuficiencia cardíaca, los planes de atención deben reflejar factores específicos de las mujeres. La salud cerebral, incluyendo la prevención de la demencia, también debe formar parte del control de la presión arterial y la atención cardiovascular.
Salud cardíaca en las distintas etapas de la vida
Cada etapa de la vida presenta una oportunidad para identificar y abordar los riesgos. Los pediatras deben reconocer que la menarquia temprana puede indicar un mayor riesgo cardiovascular en el futuro, y el historial menstrual debe incluirse en las evaluaciones de rutina. La atención coordinada antes, durante y después del embarazo es importante. La investigación en curso continúa explorando cómo los cambios en el estilo de vida y la terapia hormonal en torno a la menopausia influyen en la salud cardíaca.
Abordar los factores sociales y demográficos
Las condiciones sociales y ambientales afectan la salud cardiovascular de las mujeres de diversas maneras. Se necesitan urgentemente programas adaptados a las mujeres negras para reducir las elevadas tasas de enfermedades cardiovasculares. Se insta a los sistemas de salud a considerar cómo el acceso a alimentos saludables, transporte y vivienda segura interactúa con el riesgo médico y a diseñar intervenciones que reflejen estas realidades.
Cambiar la trayectoria es posible.
Una disminución del 10 % en los principales factores de riesgo, como la hipertensión, el colesterol alto, la diabetes y la obesidad, junto con una mejora del 20 % en el control de la presión arterial, el azúcar en sangre y el colesterol, podría reducir los eventos cardiovasculares y los accidentes cerebrovasculares, incluidas las muertes, entre un 17 % y un 23 %.
Reducir la obesidad a la mitad y duplicar el control de los principales factores de riesgo podría disminuir los eventos cardiovasculares y las muertes entre un 30 % y un 40 %.
La sociedad ha avanzado mucho en los avances médicos, pero no se puede decir lo mismo de la innovación y el progreso en torno a la salud cardiovascular, el bienestar y la prevención. Estas proyecciones enfatizan la importancia crucial de que comencemos a centrarnos en cómo ayudar a todas las personas a mantenerse sanas.
En esta nueva era de la salud digital, la inteligencia artificial y las nuevas opciones de medicamentos metabólicos, los profesionales de la salud cuentan cada vez más con las herramientas para lograrlo, pero aún no con los sistemas necesarios.
La concienciación sobre las enfermedades cardiovasculares entre las mujeres ha disminuido, lo que hace que estos hallazgos sean especialmente urgentes.
Toda mujer, sin importar su edad, debe comprender su riesgo de padecer enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares, y sentirse capacitada para tomar medidas que reduzcan dicho riesgo.
Conoce tus valores, escucha a tu cuerpo y cuida de tu salud.
Además, anima a las niñas y mujeres de tu entorno a hacer lo mismo. Podemos marcar la diferencia; podemos ser el cambio.